Todos los hombres desean por naturaleza saber.

Al comienzo de su obra conocida con el título Metafísica, afirma el filósofo griego Aristóteles que “todos los hombres desean por naturaleza saber”, expresando bien la concepción que los griegos tenían de la filosofía: todos los seres humanos, en tanto que son “animales racionales”, son capaces de buscar la verdad de manera autónoma.

Un acto de libertad frente a la tradición, las costumbres y las creencias.

Frente a las sabidurías orientales existentes en la antigüedad, es acostumbrado distinguir la filosofía griega señalando que en Grecia la filosofía no es -como sí ocurre en Oriente- el patrimonio de una casta sacerdotal privilegiada: cualquier hombre, según los griegos, es un “animal racional”, por lo que es capaz de filosofar, esto es, de buscar la verdad por sí mismo.

A pesar de que no se puede negar que el pueblo griego obtuvo de sus vecinos, los pueblos orientales, conocimientos, nociones y descubrimientos (según Heródoto, historiador griego, la geometría habría nacido en Egipto; y según otras tradiciones, la astronomía habría surgido entre los babilonios y la artimética también en Egipto), la originalidad de los griegos radica en el hecho de que la filosofía, para ellos, se convierte, en un momento dado (aproximadamente alrededor del siglo VI antes de Cristo) en investigación:

frente a la idea de una sabiduría que es el patrimonio de una casta privilegiada -como por entonces sigue ocurriendo en Oriente- la filosofía griega es investigación racional, esto es, autónoma, que no necesita de la tradición, las costumbres, las creencias o las verdades reveladas, sino de la mera fuerza de la razón, única guía. La filosofía supone, así, un acto de libertad conforme al cual la verdad ha de ser buscada, indagada por cualquiera, más allá de las apariencias, las costumbres, las opiniones corrientes, las tradiciones y los mitos.

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Según Heródoto de Halicarnaso (484-425 a. C.), historiador griego, la geometría habría nacido en Egipto; y según otras tradiciones, la astronomía habría surgido entre los babilonios y la artimética también en Egipto. Aunque, al contrario que en el caso de los griegos, que se interesaron por estos saberes desde un punto de vista especulativo y teórico, parece ser que en Egipto o Babilonia se cultivaban conforme a creencias religiosas o buscando una utilidad de tipo práctico. Mapa del 600 a. C.

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Heródoto:

La geometría nació en Egipto por la necesidad de medir la tierra y repartirla entre sus propietarios tras las inundaciones periódicas del río Nilo. Después pasó a Grecia.

(Heródoto, Historia, Libro II: Euterpe, traducción de Carlos Schrader, Editorial Gredos, Madrid, 1992, 109, pp. 395-396)