Empédocles de Agrigento


LA FILOSOFÍA ANTIGUA // La filosofía en el mundo griego // Los primeros filósofos // Tales de Mileto // Anaximandro de Mileto//Anaxímenes de Mileto // Heráclito de Éfeso // Pitágoras y el pitagorismo// Parménides y la escuela de Elea // Empédocles de Agrigento //Anaxágoras de Clazomene // Demócrito de Abdera // Los sofistas //Sócrates // Platón // Aristóteles // Estoicismo //Epicureísmo//Pirronismo // La Academia y el Liceo // La ciencia helenística // La filosofía en la época romana // Eclecticismo //Neoplatonismo // La Patrística // Agustín de Hipona //


[Autoría del texto principal: César Tejedor Campomanes, en Historia de la Filosofía en su marco cultural, Madrid, SM, 1993, pp. 29-31. Se han hecho pequeñas modificaciones ajenas al autor]

(en construcción)


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Empédocles de Agrigento, 313 (Aecio), capítulo a cargo de Ernesto La Croce, Los filósofos presocráticos II, Editorial Gredos, Madrid, 1994, p. 175

Los primeros filósofos buscaron el arché de las cosas en un solo elemento (son, por ello, “monistas“), salvo los pitagóricos, en cuya doctrina se puede ver un claro “dualismo“. Parménides, no sólo se opone al dualismo pitagórico, sino que saca las últimas consecuencias del “monismo”: lo Uno no puede dejar de ser “uno”, ni tampoco puede transformarse ni moverse. Con ello, contradice los datos de la experiencia, al negar la movilidad y la pluralidad de los seres.

En consecuencia, los filósofos siguientes han de buscar un nuevo camino de investigación para poder explicar el mundo: en lugar de suponer un solo elemento (que, al transformarse, da lugar a todo), se postula la existencia de múltiples elementos (invariables y siempre idénticos a sí mismos, como el Ser de Parménides) que, al combinarse entre sí, dan origen a este universo múltiple y móvil. Son, por tanto, filósofos pluralistas.

Los filósofos pluralistas pertenecen ya al siglo V (primera mitad) y su localización geográfica es muy diversa.

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“Según la leyenda, para demostrar su carácter divino e inmortal, se arrojó al cráter del Etna, aunque, según otros, desapareció durante la celebración de un sacrificio”

La personalidad de Empédocles de Agrigento (Acragas) está envuelta en la leyenda.

Nació en Agrigento, una de las más bellas ciudades de Sicilia, donde debió de conocer el pitagorismo y la doctrina de Heráclito, aunque es Parménides quien más influyó en él. Además, Empédocles bebe en las fuentes místicas del orfismo, lo cual explica que aparezca también como mago y profeta, autor de milagros y revelador de las verdades más escondidas.

Quizá pretendió recordar sus encarnaciones anteriores:

«Yo ya he sido antes un muchacho y una muchacha, un arbusto, un pájaro y un mudo pez de mar»

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Empédocles de Agrigento, 585 (Fr. 117), capítulo a cargo de Ernesto La Croce, Los filósofos presocráticos II, Editorial Gredos, Madrid, 1994, p. 287

Italy_relief_location_mapTambién fue médico famoso e intervino activamente en política a favor de la democracia.

«The mixture of philosopher, prophet, man of science, and charlatan, which we found already in Pythagoras, was exemplified very completely in Empedocles, who flourished about 440 B.C., and was thus a younger contemporary of Parmenides, though his doctrine had in some ways more affinity with that of Heraclitus. He was a citizen of Acragas, on the south coast of Sicily; he was a democratic politician, who at the same time claimed to be a god»

Bertrand RussellHistory of Western Philosophy (edición disponible en Google Books)

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Bertrand Russell, Historia de la filosofía, traducción de Julio Gómez de la Serna y Antonio Dorta, prólogo de Jesús Mosterín, RBA Coleccionables (edición cedida por Espasa Calpe), Madrid, 2009, p. 97

Hölderlin, Empedocles y escritos sobre la locura, traducción de Feliu Formosa, Editorial Labor, Barcelona, 1974

Las leyendas rodean, sobre todo, las circunstancias de su muerte: según sus discípulos, fue arrebatado al cielo y convertido en dios; según otra leyenda –que fascinó a los románticos-, se arrojó al Etna para purificarse por el fuego y penetrar en el seno de la Tierra.

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Etna desde el avión (Josep Renalias – Trabajo propio)

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Empédocles de Agrigento, 269 (Estrabón), capítulo a cargo de Ernesto La Croce, Los filósofos presocráticos II, Editorial Gredos, Madrid, 1994, p. 150

Danièle Huillet, Jean-Marie Straub, Der Tod des Empedokles oder Wenn dann der Erde Grün von neuem Euch erglänzt, Alemania, 1987

Escribió dos poemasSobre la naturalezaPurificaciones.

Empédocles parece partir conscientemente de Parménides al describir la realidad como una Esfera (sphaîros): 

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Empédocles de Acragas, 357-358, en G. S. Kirk, J. E. Raven y M. Schofield, Los filósofos presocráticos. Historia crítica con selección de textos, versión española de Jesús García Fernández, Editorial Gredos, Madrid, 1999, p. 419

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Papiro de Empédocles

Esta esfera equivale, sin duda, al Ser de Parménides. Pero Empédocles se niega a quitarle valor a la apariencia del mundo: hay movimiento y hay pluralidad de seres. Por ello, introduce en la Esfera la variedad: en su interior se encuentran mezclados cuatro elementos o “raíces de todas las cosas”: fuego, aire, tierra y agua.

Se diría que Empédocles ha tomado los “principios” de Tales (agua), Anaxímenes (aire), Heráclito (fuego) y les ha añadido la tierra. Cada uno de ellos es eterno e imperecedero (según las exigencias de Parménides); pero mezclados entre sí, dan lugar a los diversos seres; por supuesto, hay cambios y alteraciones en el mundo, pero éstos no son sino combinación de los elementos primitivos.

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Ahora bien, la mezcla de los elementos es producida por dos fuerzas cósmicas: el Amor y el Odio.

Son fuerzas que también se encuentran en el hombre, y que, al explicar en su lucha todo cuanto sucede, determinan la visión “trágica” que Empédocles tiene de la existencia:

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Empédocles de Acragas, 348, en G. S. Kirk, J. E. Raven y M. Schofield, Los filósofos presocráticos. Historia crítica con selección de textos, versión española de Jesús García Fernández, Editorial Gredos, Madrid, 1999, p. 409

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Peter Kunzmann, Franz-Peter Burkard y Franz Wiedmann, Atlas de filosofía, Alianza Editorial, Madrid, 2007, p. 30

Estas dos fuerzas, en cuanto que crean procesos diversos de reunión y separación, permiten a Empédocles desarrollar una teoría coherente de los ciclos del mundo, o del Eterno Retorno. Al principio reina en soledad el Amor; y la Esfera es el Uno eterno, inmóvil, homogéneo (= el “ser” de Parménides), en el que los cuatro elementos están mezclados. Sobreviene luego el Odio y, por tanto, la separación; pero ésta no es completa todavía y la acción de Odio y Amor conjuntadas permiten la aparición del cosmos y todos los seres. Cuando triunfa el Odio, los elementos se separan totalmente, uniéndose lo semejante con lo semejante: en el centro, la tierra; luego -en esferas concéntricas-, el aire, el agua y el fuego. Finalmente, de nuevo el Amor realiza la mezcla total y se vuelve a la Esfera: el ciclo puede recomenzar de nuevo.

Empédocles aporta también una visión del hombre. Su teoría de los cuatro elementos, que han de estar en armonía, permite elaborar una concepción de la salud que tendrá amplia repercusión en la medicina griega posterior. Aún sin emplear la palabra, Empédocles considera al hombre un “microcosmos“, un mundo en miniatura (puesto que contiene los mismos elementos), y ello le permite formular una explicación del conocimiento por “simpatía“: “lo semejante conoce lo semejante”.

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Miguel García-Baró, De Homero a Sócrates. Invitación a la filosofía, Ediciones Sígueme, Salamanca, 2004, p. 108

Así, las emanaciones que proceden de las cosas entran por los poros del cuerpo humano, yendo a encontrar lo que de semejante hay en éste:

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Empédocles de Agrigento, 416 (Aristóteles), capítulo a cargo de Ernesto La Croce, Los filósofos presocráticos II, Editorial Gredos, Madrid, 1994, p. 224

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Platón, Menón, 76c, prólogo, traducción y notas de Enrique López Castellón, Ediciones Istmo, Madrid, 1999, pp. 70-71

Finalmente, el poema las Purificaciones facilita, en concordancia con las doctrinas órficas, la “revelación” del destino eterno del hombre: preexistencia del alma, su situación dentro del cuerpo, la transmigración a otros cuerpos, el camino de la salvación por la purificación.

(“Animated…Φιλόσοφοι”, documental en griego sobre Empédocles)

Empédocles (apuntes en PDF)


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